viernes, noviembre 29, 2019

Calesita


¿De qué se trata todo esto? ¿Para qué esta carrera irrefrenable? A veces siento que la vida se me va yendo del trabajo a casa, de casa al trabajo. Lunes, fiaca total, pocas ganas, poca energía. Martes, hay que tirar, hay que pasarla. Miércoles, día bisagra, va faltando menos para el finde. Jueves, falta poco, todavía hay que hacer un esfuerzo más. Viernes, por fin, cuánto tiempo esperándote. Sábado, domingo, dormir, descansar, recuperar energías, ¿para qué? Para enfrentar el siguiente lunes. Y así. Lo mismo los meses. Enero, descanso, relax, vacaciones, recargar energías. Febrero, empezar tímidamente con la rutina, una vez más. Marzo, abril, mayo, junio. Y así. Hasta que en octubre empezamos a pedir pista. Noviembre se va en un suspiro y en una catarata de reuniones para despedir el año. Diciembre ni existe. Y de nuevo enero. Y así. ¿Para qué? Descansar y recargar energía, ¿para qué? ¿Para poder trabajar y juntar la plata que necesitamos para poder descansar y recargar energía en el fin de semana, en las vacaciones? ¿No es una rueda de hámster gigante que nos hace creer que avanzamos cuando sólo estamos dando vueltas en círculo? Y todo esto me parece tan trillado, tan lugar común, tan dicho y escrito que hasta me da vergüenza decirlo. Porque este mismo planteo de pronto me parece una pieza más del engranaje, de la rueda que nos deja siempre en el mismo lugar, aunque no dejemos de correr. ¿Entonces? ¿Cómo se sale de acá? ¿Hay una salida? ¿O nuestro destino es andar siempre en círculos?

miércoles, noviembre 13, 2019

Añicos


Siento que estoy rota. A veces me rompo. Nunca dura demasiado, unos días, un par de semanas, y me rearmo. O armo otra nueva. Pero esta vez es distinto. Esta vez siento que estoy rota en serio. Que las partes ya se quebraron en pedacitos muy chicos, casi parece más un arenado que piezas a pegar. No sé cómo volver a ser una. No sé cómo volver a ser yo. No sé si alguna vez fui yo. No sé nada. Y no es que no sé nada en el sentido socrático, en el sentido sapiencial de quien conoce a fondo su propia ignorancia. Yo no sé nada, así a secas, de puro ignorante. No sé quién soy. No sé quién fui. No sé quién seré. No sé quién quiero ser. No sé nada. Literalmente nada. Bueno, literalmente no, porque estoy escribiendo, así que al menos parece que sé escribir. Y usar la computadora. Y leer. Pero después, es poco más lo que sé. Es muchísimo más lo que no sé. Sobre todo respecto a mí misma. Sé que me siento rota. Hecha añicos. Difícil de rejuntar y rearmar. Desarmada.