Tal vez sea esta incertidumbre, este no saber en qué camino ni con qué zapatillas. Esta decisión que se deshace en el porvenir, este porvenir que nos inventamos, que soñamos. Este porvenir que pesa y me anuda el pecho. O tal vez sea tu indiferencia, tu falta de respuestas, tu total silencio. Una vez más la ausencia. No podemos olvidar lo que no existe, porque para poder olvidarlo, tendría que ser aunque sea un recuerdo, pero tendría que ser. Y vos no sos. Eso es lo que más me duele. No me duele el no tenerte, o el saberte ajeno a mí, me duele que no seas. Me duele el vacío de mi corazón, que no sabe qué forma tomar, no sabe a qué silueta amoldarse. El hueco en mi cama que no tiene forma, no tiene nombre.
El día que sepa de tu existencia, el día en que empieces a ser, el día que las letras formen tu nombre, el día que mi corazón cobije una forma, el día que el vacío sea tomado por una presencia... ese día espero despertar, hasta entonces, te busco en mis sueños.

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